Investigaciones
Los niños sin fotos
Facultad de Psicología

¿Por qué un niño abandonado no puede tener recuerdos de su vida pasada? Una investigación de la Universidad Alberto Hurtado armó un  proyecto que se denominó El Libro de la vida que recopila todos los recuerdos del niño durante su estadía en el hogar antes de ser adoptado. Aquí la historia de lucha de un psicólogo que pelea por una infancia retratada en fotos, objetos y dibujos.

Agosto, 2015

En el  mundo actual manejado por la rapidez digital  tomar fotografías es una práctica tan cariñosa de vivir la vida, que es poco creíble que existan niños que no son fotografiados a diario. No  le sacan fotos porque son abandonados y viven en hogares cuidados por adultos que rotan.

Hoy según la Unesco estos niños suman más de 150 millones y muchos de ellos crecen sin registro de sus primeros años de infancia. En Chile, el psicólogo y Magister en Filosofía de la Universidad Alberto Hurtado Matías Marchant realizó una investigación en el hogar de menores Santa Catalina - conocido como Hogar Casa Catalina de Quinta Normal- que protege a preescolares entre los 3 y 6 años. Junto a un equipo de profesionales estudió los efectos que sufre un niño institucionalizado, muchos de los cuales perdieron las huellas de la memoria de su vida pasada.

Marchant, considerando que lo que está en juego es la confianza de una persona en un otro, implementó un sistema de cuidadoras que se preocupan de recopilar  los archivos y ordenarlos en un Libro de la vida, que consiste en un álbum con todos los recuerdos de la primera infancia. “Se guardan los ombliguitos, los primeros cortes de pelo, las pulseras que lo identificaban en los hospitales, los primeros dibujos, cumpleaños así como también las fotos de su familia de origen y de las diversas etapas de su desarrollo”. Este álbum está disponible para revisarlo libremente por el niño y  una vez que son  adoptados se los llevan para contarles a su familia nueva cómo eran de pequeños. 

El libro de vida es del niño y cuando egresa se va con su libro, y ese momento es muy emocionante dado que se entrega el registro a la familia adoptiva que demuestra que cuando el niño estuvo en la institución no estuvo abandonado. “Nosotros queremos mostrar que en las instituciones si son verdaderamente garantes de los derechos de los niños no debieran estar abandonados, si no profundamente acompañados por personas que se encargan de un cuidado sensible y muy cuidadoso”, explica Marchant.

Los detalles de esta investigación es el recién publicado libro: “El Libro de la vida: Un lugar para la memoria” del sello Ediciones UAH.

Matías Marchant