Entrevistas
Las Ciencias Sociales deben estudiar a los militares
Facultad Ciencias Sociales

 “El mundo académico tiene el problema de no estudiar a los militares ya sea por las historias de desavenencias o persecuciones”. Así empieza la conversación con la antropóloga social argentina Rosana Guber, que indagó desde la antropología a los pilotos caza de la fuerza aérea argentina durante la guerra de Malvinas en 1982.

Enero, 2016

Rosana Guber, antropóloga social, Doctora de la Johns Hopkins University, investigadora del CIS-IDES/CONICET de Argentina  quiso entender cómo fue la guerra de las Malvinas desde un grupo de pilotos de caza que piloteaban los aviones cazabombarderos argentinos A4B.

“Empecé trabajando sobre la única guerra que enfrentó la Argentina en el siglo xx. Lo que hice fue hacer que aparecieran quienes habían sido sus protagonistas directos, las personas enroladas y los cuadros que intervinieron de las Fuerzas Armadas argentinas y británicas. Había sido una guerra y desde ahí tuve que entender muchas cosas”.

Guber que visitó Chile para inaugurar el Magíster en Antropologías Latinoamericanas de la Universidad Alberto Hurtado contó que los pilotos que participaron en estos cazabombardeos conversaron con ella en parte para reivindicar lo que significa “ser halcón” en grupos de alta preparación de combate.

-¿Qué quería decir con esto?

-El halcón es un pájaro muy común, veloz, que no come carne fría sino caliente de lo que él mismo caza, tiene una extraordinaria visión, y caza por oportunidad no por necesidad. Es un animal que se domestica y muy autónomo, puede o no volver al brazo de su cetrero y esto tiene una serie de lecturas que trabajé en la investigación. El halcón lo que tiene es una decisión entrenada y eso permite sintetizar lo que es el avión con una persona adentro, ninguno es nada sin el otro. Son juntos.

De los pilotos aprendió que habían algunos muy bien preparados, eran oficiales, la crema de las fuerzas armadas, los más veloces, los que reaccionan más rápido, los que entienden el avión  como una extensión de sí mismo, pero el conflicto fue que no tenían entrenamiento para hacer la guerra sobre el mar.

Y esto se explica porque en la segunda mitad del siglo XX por un tema de competencia fue la marina argentina la que decidió operar en el mar, y esa decisión significó que la fuerza aérea si bien tenía muy buenos pilotos no tenían el equipamiento para resistir el Atlántico.

“Estos aviones eran viejos,  tenían un sonido estruendoso, costaba verlos, eran muy pequeños. Debían volar el Atlántico Sur en un ambiente muy adverso, la franja donde podían volar era muy estrecha y el problema era cuando el mar estaba calmo, había bruma y no se distinguía el mar del aire, esa bruma estaba en el vidrio delantero y cuando saltaban arriba de las fragatas hacían el efecto de un secador de pelo: secaba el vidrio y dejaba una costra de sal sucia que impedía la visión. Ellos volaban con esfuerzo un poco a ciegas en  el momento del ataque. Y eso era desconocido, ellos conquistaron ese saber haciendo la experiencia de volar en condiciones extremas, comenta.

Desde su estudio la gran pregunta fue cómo estos pilotos hicieron lo que hicieron, sin ser extraterrestres ni suicidas. “A los  militares  le puedes dar la misión, pero la forma de cumplirla es de cada cual”, explica. 

Parte de su respuesta es que hicieron lo que hicieron porque eran muy buenos profesionales, nadie quería morir, aunque existía la probabilidad, porque el escenario no era fácil. “Los antropólogos hacemos etnografía para hacer un puente entre el auditorio y el grupo de personas que ese auditorio no conoce. Cómo estos pilotos hicieron lo que hicieron habla del modo de ser de los argentinos. En Argentina cuando se habla de los pilotos de la guerra se hace una reverencia. Lo que no encontré es que nadie me habló de las Malvinas con el tono: me mandaron”.

-¿Por otro lado cuál es el valor de estudiar a los militares?

Yo conversé con ellos, me guiaban, hubo un intercambio verbal que también es un aprendizaje experiencial.  La conclusión de este trabajo es que sería fantástico trabajar con los militares porque se aprende mucho, porque se termina conociendo formas de una parte importante del mundo actual.

¿Somos ignorantes de ese mundo?

-Hay una ignorancia total de ellos, pero es un tema de los sectores académicos casi lamentable, porque los militares son personas, pero parece que no nos merecen. No se les toca porque no se les quiere tocar. Es un tema de los investigadores, probablemente por la historia de desavenencias y de persecuciones que ha habido en América Latina. Sería hora de saber de ellos. ¿Cómo piensan? No indagar qué son los militares, es un sinsentido porque son parte muy relevante de la historia.

De este trabajo la antropóloga escribió un libro que se llama La Experiencia, donde cuenta el tramo vivencial  de una persona que se estrena ¿entrena? para la guerra y lo que aprende cuando la vive. El libro estará disponible muy pronto en América Latina.

Rosana Guber, antropóloga social argentina.