Pensadores
La diversidad en la sala de clases ayuda a evitar fracasos
Facultad de Educación

El aumento de niños diagnosticados con problemas de aprendizaje trae nuevos desafíos a la sala de clases. Algunos piensan que la solución es separar a los niños diferentes para no retrasar el desarrollo del resto de los alumnos, pero la educadora diferencial Tatiana Cisternas piensa lo contrario.

Julio, 2014

Tatiana Cisternas, doctora en Educación del CIDE que se especializa en la formación de profesores, afirma que las investigaciones han mostrado que es bueno mezclar a niños de distintos niveles en la sala de clase. Esto beneficiaría tanto a los niños con problemas de aprendizaje –déficit atencional, retardo mental leve, dislexia-, como a los que tienen un desarrollo normal.
 
“La heterogeneidad en el aula es una ventaja. Sabemos que no habrá fracaso escolar si se dan ciertos aprendizajes, si se asume la diferencia como tal. Es importante promover la heterogeneidad en la etapa básica para prevenir problemas futuros, eso permitirá evitar fracasos”.
 
Para Cisternas, más que etiquetar a un niño con una enfermedad –lo que lo afecta en su autoestima y en las oportunidades que va a tener en el futuro- hay que mejorar los métodos de enseñanza en la sala de clases, aceptar las diferencias como algo normal y adoptar distintas formas de enseñar de acuerdo a cada niño.
 
“Que yo tenga en la sala un niño tiene déficit atencional o retardo mental leve no cambia lo que yo tengo que hacer para enseñarle a leer o escribir”, explica Cisternas. “Al menos en la escolaridad básica, lo que está detrás de las diferencias son los “saberes culturales”. Un niño que no ha crecido en un ambiente en que el padre o la madre leen un libro, eso claramente lo marca. Soy una convencida de que esto se puede revertir sin mucha dificultad si la escuela es responsable de ofrecer las experiencias que el niño no recibe”.
 
Cisternas asegura que la diversidad en la sala de clases es algo positivo, por lo que es necesario cambiar la mentalidad de profesores y padres que piensan lo contrario.
 
“Hay muchas políticas educativas hoy que le comunican al profesor que lo mejor es deshacerse del niño que sabe menos, del que le cuesta aprender, porque, por ejemplo, le irá mejor en el Simce si el curso se queda solamente con los niños más aventajados”, explica Cisternas.
 
Sin embargo, según Cisternas, estas políticas crean un fracaso escolar encubierto porque si bien las tasas de repitencia son bajas, la calidad de aprendizaje también lo es, lo que obviamente repercute en las oportunidades de un niño. Además, crean sistemas perversos donde los niños excluidos terminan en escuelas que acumulan profesores con menos herramientas creando un círculo vicioso.

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